Imagoria es un lugar tranquilo para los sueños que tienes para tu vida.Un sueño al día, imaginado con tus propias imágenes y luego pensado con tus propias palabras.
Quizá ya puedas nombrarlo. Quizá todavía no: una meta a la que das vueltas, un anhelo que nunca seguiste, una vida que imaginas pero no has alcanzado.
En cualquier caso, Imagoria le da un lugar. No un plan ni una promesa, sino un espacio donde mirar un sueño con claridad y descubrir si de verdad es tuyo.
Añade los sueños que están vivos: trabajo, familia, una afición, algo solo para ti. Cada mañana uno de ellos es el sueño del día, y todo lo que hay en la pantalla le pertenece.
Tus propias fotografías llegan una a una: el lugar, un detalle, el camino, la sensación, el momento y lo que se interpone. Cierra los ojos cuando quieras.
Una nota que despliegas: algo de fuera entra en tu sueño, y el sueño tiene que hacerle sitio. Imagínalo ahora, y otra vez más tarde.
Una cosa que notar hoy, un sonido, un color, una cara, que pertenece a este sueño. Lo que encuentres, puedes añadirlo.
Dónde estás hoy, o el sueño en sí: si tira de ti, si puedes sostenerlo, para quién es. No hay respuestas correctas, con tus propias palabras, nunca obligatorio.
Después de cada sesión, captura lo que se quedó contigo: unas palabras honestas, una sensación, el comienzo de una idea. Estos momentos de calma son la parte más personal de la práctica.
Los sueños a los que vuelves se hacen más fuertes con el tiempo. Los demás se quedan atrás con suavidad. Lo ves suceder con tus propias palabras. Nada se clasifica, nada se puntúa.
A partir de unas preguntas serenas, se forma un campo con tus propias palabras. Nada prestado, nada sugerido.
Junta dos y observa lo que surge: una imagen, una sensación, una dirección que no habías considerado. Ahí suele empezar un sueño.
La fantasía positiva por sí sola predice peores resultados; imaginar un deseo y luego mirar de frente lo que se interpone es lo que lo hace real para ti. Por eso cada sesión termina en el obstáculo, y la reflexión está siempre a un toque.
No la promesa de que llegarás. Una forma de descubrir si de verdad es tuyo.
Lo construí primero para mí. Sentía que podía estar más en contacto con las cosas que de verdad me importaban, y quería un lugar al que volver.
Usar la app ya hizo algo tangible en mi vida: nombrar mis sueños, imaginarlos y reflexionar sobre ellos me hizo más abierto a hablar de ellos con los demás, y más dispuesto a actuar.
El sueño de hoy en tu pantalla de inicio, con tu foto y tus palabras.
La misma práctica tranquila, con más espacio para respirar.
Prácticas breves para desarrollar tu imaginación, a tu ritmo.
Sin cuenta, sin servidor. Lo que escribes nunca sale de tu dispositivo.
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